Puntos clave
- El pectus excavatum generalmente no es un peligro vital y requiere una evaluación médica individual.
- Los implantes 3D a medida permiten una cirugía más corta, con menos dolor y una recuperación a menudo más rápida.
- La duración de la hospitalización suele ser más corta, con una reincorporación progresiva a la vida profesional y deportiva.
Soy el Dr. Benjamin Chevalier, médico hospitalario en el servicio de cirugía torácica, cervical y trasplante pulmonar del CHU de Burdeos, en el centro Haut-Lévêque de Pessac. Llevo aproximadamente diez años trabajando en este servicio y me he especializado, entre otras cosas, en la cirugía de la pared torácica y las deformidades congénitas como el pectus excavatum, el síndrome de Poland y otras. Actualmente trato entre 25 y 30 casos de pectus excavatum al año, con dos o tres síndromes de Poland asociados.
Hasta hace tres o cuatro años, realizaba principalmente osteocondroplastias tipo Ravitch modificado y algunas técnicas de Nuss en pacientes más jóvenes. Desde hace unos años, las solicitudes e indicaciones para la colocación de prótesis de relleno a medida han aumentado considerablemente, ya que la mayoría de las demandas tienen un objetivo principalmente estético. Hoy en día, realizo entre el 90 y el 95 % de los casos con esta técnica alternativa.
¿Cuál es su experiencia con la técnica de implantes 3D?
Los resultados son excelentes, lo que explica por qué coloco tantos implantes. Desde el punto de vista quirúrgico, las intervenciones son más cortas, menos arriesgadas, la hospitalización es más breve y el dolor postoperatorio y a largo plazo se reduce notablemente.
Esta técnica permite una reincorporación mucho más rápida a la actividad profesional y física. Los pacientes testimonian una recuperación muy rápida y, sobre todo, un resultado estético excelente, que suele ser el principal motivo de consulta.
¿El pectus excavatum es peligroso?
El pectus excavatum no representa ningún peligro, no existe riesgo vital. En casos poco frecuentes, pueden aparecer consecuencias cardiorrespiratorias, pero son muy excepcionales.
El principal impacto, por así decirlo, es sobre la calidad de vida del paciente, especialmente a nivel estético y psicológico.
¿Podría describir la cirugía de los implantes 3D para pectus excavatum?
Se realiza una incisión vertical de unos 7 a 8 cm en el centro del tórax, directamente sobre la deformidad. Los músculos pectorales se separan de las costillas y del esternón. La aponeurosis (membrana blanca) de los músculos rectos del abdomen se abre ligeramente a ambos lados de la línea alba, la línea media de la pared abdominal.
El implante se coloca en la deformidad, en contacto directo con la parrilla costal, anclado inferiormente en los músculos abdominales y cubierto por los músculos pectorales. Estos ya no se fijan al esternón ni a las costillas, sino que se suturan entre sí por encima de la prótesis.
¿Puede explicarnos el postoperatorio?
En el postoperatorio, mantengo a mis pacientes hospitalizados durante 48 horas, principalmente para vigilar la ausencia de hematomas y realizar una primera punción. Alrededor del implante se forman de manera sistemática colecciones de líquido en el 100 % de los casos; se denominan seromas y deben puncionarse semanalmente hasta que el organismo deje de producir este líquido, normalmente tras tres o cuatro sesiones.
Se recomienda el uso de un chaleco de compresión durante un mes, día y noche, para limitar la formación de estos seromas.
La reincorporación a la actividad profesional depende del tipo de trabajo. El objetivo es no forzar excesivamente los músculos pectorales al inicio, ya que ya no están fijados al esternón ni a las costillas, sino únicamente suturados entre sí. Antes de someterlos a un esfuerzo intenso, es necesario que la cicatrización sea completa. La baja laboral suele oscilar entre dos semanas y un mes, según la profesión.
Para retomar la actividad física, es necesario esperar de 2 a 3 meses para los deportes que no implican de forma importante los músculos pectorales, como correr o montar en bicicleta. En cambio, para la musculación, la escalada o los deportes que solicitan intensamente la parte superior del cuerpo, se recomienda una pausa de seis meses.


